viernes, 25 de abril de 2014

CASTILLOS DE MURCIA: MONTEAGUDO. D. PEDRO DÍAZ CASSOU




En el Semanario Murciano, a lo largo de la primavera del año de 1888, D. Pedro Díaz Cassou publicó  una serie de artículos relativos a los Castillos de Murcia, con especial dedicación al Castillo de Monteagudo. 
De los nueve artículos publicados, ocho de ellos van dedicados a Monteagudo, haciendo un repaso general de su historia e incluyendo la leyenda de Zaida. 
La colección no está completa. El último artículo refiere la historia de Monteagudo tras la conquista de Murcia a los árabes. Pese a la intención expresada por el autor de insertar otras historias y leyendas relativas al periodo cristiano de la historia de Monteagudo, no se encuentran tales escritos.

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domingo, 23 de marzo de 2014

RECUERDO DE LAS FIESTAS DE SAN CAYETANO






El SEMANARIO MURCIANO, en su número 144 de fecha de 14 de noviembre de 1880, publica un extenso artículo firmado por J. Agulló Muñoz, que dedica especialmente a su sobrina, la señorita Encarnación Álvarez Agulló y en el que se extiende acerca de las costumbres en torno a la celebración de la fiesta de S. Cayetano, en Monteagudo. 
Aprovecha para practicar un sano deporte español: la queja. Así, aprovechando que hay fiesta en Monteagudo, nos habla de las insanas costumbres de nuestra "desdichada, aunque católica, España". Pais éste que aprovecha cualquier ocasión para marcharse de fiesta y desatender el sagrado deber del trabajo. 
A los habitantes de Monteagudo de aquella época, les "halaga" y les reconoce cierta evolución, en relación a los moradores de 30 años atrás, fanáticos donde los hubiera; "...hoy gracias al progreso tienen los ojos un poco abiertos". 

Interesante también por la descripción de las costumbres de la celebración, con las gentes de toda la huerta llevando sus ofrendas al "santo patrono", en forma de trigo o, en su defecto, en metálico. La procesión, con todo el cortejo de acompañantes del pueblo y encabezada por las autoridades civiles y eclesiásticas, y , con espectadores que, a falta de otra forma más exquisita de participar, se dedicaban al  lanzamiento de viandas: peladillas, cascaruja, chumbos y, algún que otro melonazo... que derivó en alguna ocasión a que nuestro resignado S. Cayetano volviese a su Iglesia con "algún remo" de menos.


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Y vamos con un consejo poético....











miércoles, 12 de marzo de 2014

MONTEAGUDO Y SUS RECUERDOS



En el número correspondiente al 29 de marzo de 1857 del Semanario Pintoresco Español aparece un artículo dedicado a Monteagudo, que lleva como título MONTEAGUDO Y SUS RECUERDOS. En el mismo se exalta la belleza del paisaje y las cualidades de esta hermosa atalaya sobre la huerta. Y cierra el artículo con la misma queja que más de ciento cincuenta años después, seguimos expresando: Indignación por el abandono y la desidia de lo que debería de ser un claro referente cultural e histórico de Murcia. 















lunes, 17 de febrero de 2014

LA LEYENDA DE PERETE


D. Pedro Díaz Cassou publicó en LA MISCELÁNEA, antes LA ENCICLOPEDIA, la leyenda de PERETE, mozo del CABEZO e CHURRA que estaba sirviendo al rey y fue hecho prisionero...
La publicación se hace en diversas entregas a lo largo del verano de 1874. Pincha sobre la imagen para leerla...


domingo, 19 de enero de 2014

EL CRIMEN DE MONTEAGUDO


En el periódico LA JUVENTUD LITERARIA, en su número 67, correspondiente al día 6 de octubre de 1889, aparece una reseña sobre el denominado CRIMEN DE MONTEAGUDO. Un terrorífico crimen cometido por un tal Pedro Tornell que decapitó a la hija de María Huertas, conocida por "La Guilla". 






domingo, 8 de diciembre de 2013

EL CASTILLO DE MONTEAGUDO, de José Frutos Baeza


En el libro ¡Cajines y Albares!, obra del insigne JOSÉ FRUTOS BAEZA, publicada en su primera edición en el año 1927, se recoge un poema dedicado al Castillo de Monteagudo. 













SOBRE LA FIESTA DE SAN CAYETANO

Este es el artículo publicado por Rodolfo Carles en el Semanario Murciano correspondiente al diez de agosto de 1879, recien acabadas las fiestas de S. Cayetano. 


Sobre la Fiesta de San Cayetano.

La tradición va de capa caída en algunas cosas.
Quién había de decir que la fiesta de S. Cayetano vendría a menos.
Qué chico ni qué grande ignoraba que el 7 de Agosto era el santo del padre de la Providencia?
Y era de ver cómo se preparaban las caracolas, y los talones, para dar con ellos en los mostradores, y cómo los muchachos afilaban la lengua para silbar, los otros para manejar las chicharras y todos, en fin, los habitantes de las calles por donde pasaban los que iban a la fiesta se enredan en el deber de contribuir con algún discordante ruido a la obra común de dar una grita y una silba a los que podían considerar su paso por dentro de la ciudad como un vía-crucis.
Lo que sucedía en Monteagudo, teatro de la fiesta, la víspera y el día del santo era para visto más que para contarlo. Todos lo recuerdan, porque todos si no lo han visto una vez es que lo han visto más de diez.



Quien quita, como es natural, la primera visita al santo para entregarle lo prometido. Y por aquellas pendientes cuestas subían la de la mata de pelo, con el de la anega de trigo, teniendo ambos que ladearse más de una vez para no cebarse sobre el que subía la
cuesta penosamente de rodillas.
No hay para qué hablar del castillo de pólvora, ni de los figones ambulantes, ni de los puestos de melones, avellanas y dulces secos: pero que muy secos, eso sí; ni de las expansiones de los alrededores al pasar la procesión, ni del macilentoregreso de los que fueron a S. Cayeta… a cumplir una prome…: todo eso pasó a la historia y sólo se conserva, ya digo, como un recuerdo más o menos grato. La fiesta existe; pero ya no es aquella de hace quince y veinte años: el favor de S. Cayetano de Monteagudo, que es el tradicional, se lo disputan el del Monte y el de la parroquia de S. Pedro. Quizá, cuando transcurran algunos años, si aumentan los visitadores al Monte, aleguen sus devotos el derecho de prescripción, y para el siglo que viene se haya trasladado por completo la fiesta hacia aquel lado.


Rodolfo Carles.         
Semanario Murciano. Año II. 10 de agosto de 1879. Número 78


Imagen portada revista LA ILUSTRACIÓN ( 7 de julio de 1889. Número 453. Fotografía de D. Juan Almagro.